lunes, 23 de noviembre de 2015

Reverdecer.



Aquí está fresquito
Cesó la llovizna y me descubro contando los días
y apurando el tiempo...

Como si fuese el comienzo de un camino...
El comienzo del final.


jueves, 5 de noviembre de 2015

Salva-dos por un verso.

Historias envueltas en Niebla Espesa.

Frente al cajero automático una voz se oyó torpemente nerviosa:
-¡Me dan todas las lucas ya mismo!

Volteamos, un raquítico hombre de apenas un metro y medio nos apuntaba con lo que parecía un arma de fuego.

Asustados, con el espanto previo del poco alcohol etílico que circulaba por nuestro torrente tratamos de mediar.

-Llévate todo el dinero, pana, pero coño, baja esa vaina. No vayas a disparar...

El cajero dispensó, mis manos temblorosas apuraron a entregarle los pocos billetes que había sacado. Se los dí, y como un reflejo de protección volteé y me fundí en el pecho del hombre que me acompañaba, su corazón latía rápido, su respiración era entrecortada y profunda a la vez, su miedo olía gris.

Al ver el gesto el hombre con el arma preguntó: -¿Tú estás enamorada de este tipo? Porque si no lo estas le meto un tiro... Y si es él el que no está enamorao de ti, entonces te meto el tiro a ti.

La hipotermia recorrió todo mi cuerpo, sentí helarse cada poro de mi piel. ¿Vino a atracarnos o a medir nuestro amor?

-Todos los días amanecemos de bala... entonces dispárenos a los dos...

-No lo hago na'más porque te la das de poeta.



viernes, 30 de octubre de 2015

Lanzazo.

 "... lo malo no es el lanzazo, 
sino quien no lo retruca...

Tomó cada espacio del pensamiento.

Inundó algunas mañanas, tardes, noches y madrugadas con sonidos y letras que usó como estacas... como estacas en cada poro.

Rarezas de vida, de risas y de sonrisas... no por una, por todas ellas.

-¿Habrán noches oscuras?
-Sí, pero no beberemos arena.

sábado, 10 de octubre de 2015

Andar.

... y temo que al llegar a casa ya no queden chocolates para apaciguar la espera, la ansiedad, el azar...

sábado, 5 de septiembre de 2015

Comenzares.

Con 23 vueltas al sol, despertares en años que parecen 28, pero si miras bien podrían parecer 30, y no lo digo por decir.

Con vida de Puertos desde el nacimiento hasta hoy.

Con valor en los ojos y las manos de delgados dedos, valor de valentía, valentía de valeroso, valeroso de Valeria.

Cuando el tiempo alcanza para tropezarse, la distancia suele tornarse inexistente.